Por Dana Rodríguez
- Montes de Oca exige investigar presuntas agresiones a vecinos durante operativo nocturno en Colinas del Sur
Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.- “El Cablebús no puede construirse a golpes”. Con esa frase, la diputada del PAN Claudia Montes de Oca escaló la confrontación política por la Línea 5 y acusó a los gobiernos de Morena de pretender imponer el proyecto sobre los vecinos de Álvaro Obregón.
La polémica estalló después de que habitantes de Colinas del Sur denunciaron que maquinaria pesada y personal relacionado con autoridades de la alcaldía y del Gobierno capitalino arribaron aproximadamente a las dos de la madrugada a avenida Santa Lucía y Calzada de los Corceles para ampliar el perímetro cercado donde se proyecta una estación del nuevo sistema de transporte.
Según los testimonios y materiales difundidos por los propios vecinos, al intentar pedir información y manifestar su rechazo a la manera en que se desarrollaban los trabajos se produjeron insultos, empujones, amenazas y presuntas agresiones físicas.
Los habitantes también señalaron la presencia de personas que identificaron como posibles grupos de choque, acusación que deberá ser esclarecida por las autoridades correspondientes.
Para Montes de Oca, lo ocurrido representa una línea que el Gobierno capitalino no puede cruzar.
“Ninguna obra pública puede imponerse por la fuerza. Los vecinos tienen derecho a preguntar, ser escuchados y recibir respuestas”, declaró.
La legisladora demandó investigar quién ordenó el operativo, qué funcionarios estuvieron presentes, quiénes participaron directamente y bajo qué instrucciones se realizaron las maniobras durante la madrugada.
También pidió determinar si existieron agresiones contra los habitantes y esclarecer la identidad y actuación de las personas señaladas como integrantes de grupos de choque.
Morena enfrenta reclamos por el Cablebús
Montes de Oca aprovechó el conflicto para cuestionar frontalmente la conducción política del proyecto y acusó a Morena de confundir gobierno con imposición.
“Los vecinos de Álvaro Obregón no son un obstáculo que haya que quitar del camino. Son ciudadanos con derechos”, enfatizó.
La panista sostuvo que los habitantes deben tener acceso completo a la información sobre el trazo, los estudios técnicos y de mecánica de suelos, los posibles impactos ambientales y urbanos y las medidas de mitigación previstas en cada colonia.
La disputa resulta especialmente sensible porque la Línea 5 del Cablebús ha sido presentada como una alternativa para mejorar la movilidad en una zona históricamente complicada por sus pendientes, tiempos de traslado y saturación vial.
Sin embargo, para la diputada, los beneficios potenciales de una obra no justifican ignorar a las comunidades.
“El problema no es solamente qué se construye, sino cómo se gobierna y cómo se trata a los ciudadanos que viven todos los días en los territorios donde se toman estas decisiones”, sostuvo.
Llevan batalla del Cablebús al Congreso CDMX
Como respuesta a la creciente inconformidad, Montes de Oca convocó al foro “Álvaro Obregón y el Futuro de la Línea 5 del Cablebús”, programado para el miércoles 23 de septiembre a las 11:00 horas en el Congreso de la Ciudad de México.
El encuentro buscará reunir a vecinos, especialistas y autoridades responsables para discutir públicamente las características de la obra.
La diputada aseguró que el objetivo será que las autoridades “escuchen de frente” las inquietudes ciudadanas y transparenten la información técnica que sustenta el proyecto.
“Frente a la imposición, proponemos diálogo. Frente a la opacidad, exigimos información”, dijo.
El PAN anticipó así que el conflicto de Colinas del Sur no quedará limitado a una protesta vecinal.
Montes de Oca advirtió que su partido respaldará los proyectos de movilidad que representen beneficios para la población, pero confrontará cualquier intento de ejecutar obras sin consenso, sin información o mediante prácticas que los ciudadanos perciban como intimidatorias.
La Línea 5 del Cablebús entra, de esta manera, en una etapa de fuerte disputa política en Álvaro Obregón, donde la construcción de infraestructura comienza a mezclarse con una pregunta de mayor fondo: quién decide las obras y cuánto peso tienen los vecinos antes de que las máquinas comiencen a trabajar.






