Por Arturo Gutiérrez
- La diputada de Morena destaca que la atención psicológica en escuelas permitió detectar riesgos y ahora busca convertir el bienestar emocional en un derecho para todas y todos los capitalinos.
CDMX, 22 julio 2026.- La diputada de Morena, Martha Avila, afirmó que la Ciudad de México vive un cambio de paradigma en materia de salud pública al colocar el bienestar emocional como una prioridad de gobierno y respaldar la propuesta de Clara Brugada para reconocerlo como un derecho humano en la Constitución local.
La legisladora subrayó que durante muchos años la atención psicológica dependía de que las personas solicitaran ayuda; sin embargo, el nuevo modelo busca que las instituciones lleguen primero a las escuelas para detectar riesgos, prevenir crisis y acompañar a las juventudes.
«Hoy hacemos las cosas de otra manera. No esperamos a que los jóvenes lleguen; ahora el gobierno llega primero», destacó Martha Avila al respaldar la estrategia impulsada por la administración capitalina.
La diputada explicó que el programa Vida Plena, Corazón Contento representa una política preventiva que fortalece la atención integral de estudiantes, docentes y familias, además de contribuir a evitar situaciones que afecten el desarrollo emocional de las y los jóvenes.
Martha Avila reiteró que el Congreso de la Ciudad de México acompañará la iniciativa constitucional enviada por Clara Brugada para convertir el bienestar emocional en un derecho permanente, con el objetivo de garantizar atención, prevención y protección para las futuras generaciones.
«La visión de este gobierno entiende que transformar también significa prevenir. Así como se invierte en seguridad, educación, movilidad o agua, hoy también fortalecemos la salud emocional porque una ciudad más justa comienza por cuidar a las personas antes de que enfrenten solas sus problemas», enfatizó.
La legisladora concluyó que elevar el bienestar emocional a rango constitucional consolidará una política pública de largo plazo y fortalecerá la protección de la salud mental como parte de los derechos de las y los habitantes de la capital.









