Iztacalco: sube el miedo, cae la alcaldesa
Por HHR
CDMX, 27 abril 2026.- En Iztacalco algo no cuadra. Mientras la alcaldesa Lourdes Paz insiste en hablar de avances, los vecinos hablan de otra cosa: robos en calles secundarias, narcomenudeo visible en colonias populares, extorsión a pequeños comercios y una sensación creciente de abandono institucional. Y cuando la percepción ciudadana se mueve más rápido que el discurso oficial, la política empieza a cobrar factura. 📉
Los datos son contundentes. La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del INEGI revela que la percepción de inseguridad en Iztacalco pasó de 54.2% en marzo de 2025 a 65.1% en marzo de 2026. Es decir: un aumento de 10.9 puntos porcentuales en apenas un año. No es una variación menor. Es un salto que coloca a la demarcación entre las que más deterioraron su percepción de seguridad en la capital.
Y la percepción importa. Mucho. Porque cuando la gente siente miedo, modifica rutinas, cambia horarios, deja de salir, cierra negocios temprano y pierde confianza en sus autoridades. Es el termómetro más claro del fracaso territorial.
En colonias como Agrícola Oriental, Pantitlán o Gabriel Ramos Millán —donde históricamente el tejido social ha resistido crisis— hoy comerciantes denuncian cobros ilegales, vecinos reportan puntos de venta de droga más visibles y familias prefieren evitar ciertos trayectos después del anochecer. La inseguridad dejó de ser un tema de estadísticas: es ya una experiencia cotidiana. 🚨
El problema es político porque también es estratégico. Mientras otras alcaldías han apostado por coordinación policial, inteligencia territorial y recuperación de espacios públicos, en Iztacalco la narrativa institucional parece desconectada del territorio. Y cuando la narrativa sustituye a la acción, el vacío lo ocupan otros actores.
Ese deterioro ya tiene reflejo electoral.
De acuerdo con la medición de SondeoElectoral.mx correspondiente a marzo, la alcaldesa registra una caída clara en preferencias rumbo a la elección de 2027. No es casualidad: la seguridad sigue siendo el principal determinante del voto en alcaldías urbanas densamente pobladas como Iztacalco. Cuando sube el miedo, baja la aprobación.
La ecuación es directa.
Más percepción de inseguridad = menor viabilidad de reelección.
Y lo más preocupante para su proyecto político es que la tendencia no parece coyuntural, sino estructural. El aumento de 10.9 puntos en percepción de inseguridad no responde a un evento aislado: habla de una trayectoria.
Hoy la pregunta no es si el problema existe. Los datos ya lo confirmaron. La pregunta es si el gobierno local tiene capacidad —y voluntad— de corregir el rumbo antes de que la inseguridad termine definiendo el mapa político de 2027 en la demarcación.
Porque en la capital, cuando la calle cambia de ánimo, el voto suele cambiar de dirección.





