Por Arturo Gutiérrez
CDMX.— El diputado Pablo Trejo Pérez colocó la defensa de la soberanía nacional en el centro del debate político y sostuvo ante el Congreso de la Ciudad de México que ninguna potencia ni interés extranjero debe colocarse por encima de la voluntad de los mexicanos.
Al participar en la sesión solemne por la Independencia de México, Trejo afirmó que la libertad conquistada hace más de dos siglos no puede considerarse una batalla terminada.
“La independencia no culminó en aquel pasado, sino que es una lucha constante y permanente por la soberanía”, planteó.
Su mensaje transitó de la historia al escenario político actual.
El legislador recordó las invasiones, intervenciones y conflictos que México enfrentó durante los siglos XIX y XX y destacó figuras como Benito Juárez y Lázaro Cárdenas para sostener que la construcción del Estado mexicano ha estado marcada por la defensa de su autodeterminación.
Trejo puso especial énfasis en la restauración de la República después del Segundo Imperio y en la expropiación petrolera de 1938, episodios que presentó como expresiones de la decisión del país de ejercer control sobre su territorio, instituciones y recursos.
Respalda postura de Sheinbaum sobre soberanía
El diputado también expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y a su posición frente a las presiones externas.
El tema ha ocupado un lugar relevante en el discurso presidencial durante las celebraciones de septiembre: Sheinbaum sostuvo esta semana que México no será “colonia” ni “protectorado” y reivindicó al país como libre y soberano.
Trejo vinculó esa defensa con el fortalecimiento de las instituciones democráticas y con la idea de que las decisiones fundamentales del país deben permanecer en manos de los mexicanos.
Durante su intervención respaldó además la propuesta constitucional referida en tribuna para establecer condiciones sobre otra nacionalidad de quienes pretendan acceder a determinadas responsabilidades ejecutivas.
Para el legislador, el debate rebasa una modificación normativa y toca directamente la relación entre ejercicio del poder, lealtad constitucional y soberanía nacional.
“Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”
Trejo llevó finalmente la discusión al terreno de la democracia.
Reivindicó el artículo 39 de la Constitución mexicana, que establece que la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo, y sostuvo que todo poder público existe para servirle.
De ahí lanzó una de las frases centrales de su intervención: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
El diputado afirmó que la soberanía debe defenderse “en las leyes y en los hechos” y planteó que independencia y democracia forman parte de una misma discusión: quién toma las decisiones fundamentales del país.
Su conclusión fue contundente: “La soberanía no se negocia, no se subordina ni se arrodilla”.
Para Trejo, la independencia del siglo XXI se traduce en que México conserve la capacidad de decidir su rumbo y en que el pueblo mantenga la última palabra sobre su destino.







