Denuncian a director del penal de Acapulco por violación de derechos humanos

Denuncian a director del penal de Acapulco por violación de derechos humanos

 

* Abraham Reyes Flores, permite la tortura por parte de internos integrantes del CIDA, acusan

Guerrero.- El director del Centro Regional de Reinserción Social de Acapulco, Abraham Reyes Flores, enfrenta sendas quejas ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado, por denuncias de tortura y extorsión interpuestas por internos víctimas de reos integrantes del Cartel Independiente de Acapulco (CiDA), protegidos por custodios de éste penal.

En la complicidad y el encubrimiento de esta violación sistemática de los derechos humanos en ésta cárcel del puerto, también están acusados el jefe de seguridad y custodia, policía Jesús Hernández Delgado, y el médico de guardia, doctor Alejandro Pérez Tenorio.

Las vejaciones perpetradas a los presos por parte de reos miembros del CIDA, consisten en la tortura física y sicológica, violación sexual, y la extracción de dientes y uñas.

Para evadir toda responsabilidad ante la ley, cuentan con una estrategia bien organizada, que va desde las amenazas de muerte a los internos y sus familiares hasta el desacato y la falsedad de declaraciones ante una autoridad judicial.

Así lo demuestran expedientes, quejas presentadas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, oficios y órdenes judiciales para salvaguardar la integridad y la vida de de los reos agraviados por el “autogobierno” de los internos del penal de Acapulco, solapado por su director, Abraham Reyes Flores.

Uno de ellos, es el caso documentado de dos primodelincuentes, detenidos recientemente por delitos contra la salud y portación de armas de fuego, quienes en menos de un mes vivieron un viacrucis en el Centro Regional de Reinserción Social de Acapulco, donde en la realidad gobierna el CIDA.

Desde su llegada al penal, los jóvenes internos fueron presa de un ejército de al menos 40 reos integrantes de ése grupo criminal, que tiene a su disposición áreas y celdas especiales, para interrogar y torturar y, finalmente, hacer confesar a sus víctimas que pertenecen a un cartel contrario y ser estigmatizados durante todos sus años de condena.

En esa situación de crisis humanitaria dentro del penal de Acapulco, se encuentran al menos otros 15 internos, que no pertenecen a ese grupo criminal, que se creía extinto.

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