Por Dana Rodríguez
CDMX, 03 diciembre 2025.- La comparecencia de EVALÚA CDMX dejó al descubierto un problema más profundo que el recorte presupuestal: la falta de evidencia clara del impacto de sus evaluaciones en la política pública de la ciudad. Legisladoras de distintas bancadas cuestionaron por qué, a pesar de su larga trayectoria, el Consejo no logra posicionarse como un referente técnico sólido ni como un ente influyente en la toma de decisiones.
La presidenta de la Comisión de Presupuesto, Valentina Batres, advirtió que un exceso de facultades sin recursos puede terminar por debilitar al propio organismo, que hoy intenta evaluar temas estratégicos para nueve millones de habitantes, pero sin la capacidad técnica o financiera que ese reto exige. El riesgo no es menor: evaluaciones superficiales, tardías o incompletas pueden traducirse en políticas públicas mal diseñadas o mal ejecutadas.
El golpe político más fuerte recayó en la falta de productividad demostrable. Aunque Shamah Levy explicó que el presupuesto solicitado representa un 7.3% menos en términos reales que en 2021 y un 26.1% menos que en 2011, la baja no bastó para convencer a los legisladores de que EVALÚA esté entregando un valor tangible. Los diputados insistieron en conocer cuántas recomendaciones se han cumplido, qué dependencia las adoptó y cuáles han tenido efectos medibles en la vida pública.
La discusión concluyó con un mensaje claro: EVALÚA está atrapado entre recortes, sobrecarga y opacidad en resultados. Y mientras el Consejo pide más presupuesto, el Congreso exige lo que no ha visto: evidencia concreta de que sus evaluaciones cambian algo. Hasta entonces, el organismo seguirá enfrentando la sospecha de que opera más como un aparato administrativo que como una institución capaz de incidir en las políticas de la ciudad.






