Por Dana Rodríguez
– A 58 años del 2 de octubre, la legisladora reivindicó a la generación de 1968 y llamó a mantener sus libertades como un límite frente al autoritarismo.
Ciudad de México, 1 octubre 2026.— El paso de 58 años no ha borrado la herida de Tlatelolco ni la responsabilidad de recordar a sus víctimas, sostuvo la diputada Diana Sánchez Barrios ante el Congreso de la Ciudad de México. La legisladora llamó a reconocer el significado político del movimiento estudiantil de 1968 y las exigencias de verdad y justicia que dejó la represión.
“Han transcurrido 58 años desde aquella tarde en Tlatelolco, pero el tiempo no ha conseguido borrar lo ocurrido”, expresó durante su intervención conmemorativa.
Sánchez Barrios señaló que el 2 de octubre de 1968 permanece en la conciencia colectiva porque representa tanto una tragedia como una ruptura en la historia política del país.
Según su planteamiento, aquella generación abrió una brecha en un sistema que parecía inamovible al reclamar democracia, libertades y participación frente a un régimen autoritario.
La diputada reconoció que las cifras de víctimas han sido objeto de controversia histórica, pero subrayó que esa discusión no elimina la gravedad de lo sucedido.
“Hubo una grave violación a los derechos y libertades fundamentales y durante años el Estado no ofreció una respuesta suficiente frente a las exigencias de verdad y de justicia”, afirmó.
Para la legisladora, el homenaje debe abarcar a quienes perdieron la vida, a sus familias y a quienes contribuyeron, mediante sus demandas y movilizaciones, a transformar la cultura política mexicana.
También sostuvo que las instituciones se fortalecen cuando reconocen sus episodios más dolorosos, investigan responsabilidades y escuchan a las víctimas. Bajo esa premisa, llamó al Congreso capitalino a reivindicar la memoria de Tlatelolco como parte de la cultura democrática.
“Cada generación tiene la responsabilidad de ampliar los derechos que recibió de las generaciones anteriores”, señaló.
Al inicio de su discurso, Sánchez Barrios saludó a integrantes del Consejo Estudiantil Universitario, CEU, presentes en el recinto, a quienes describió como herederos del movimiento de 1968 y próximos a cumplir 40 años de lucha.
La diputada cerró con una advertencia sobre el sentido de la conmemoración: recordar Tlatelolco implica sostener la libertad, la democracia y la dignidad humana por encima de cualquier forma de autoritarismo.
“El 2 de octubre no se olvida”, enfatizó.








