Por Arturo Gutiérrez
– Paulina Pérez Córdova propone proteger maíz, frijol, chile, amaranto y nopal, crear un banco de material genético y cerrar el paso a semillas transgénicas en la capital.
Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.- Las semillas nativas y los cultivos tradicionales de la Ciudad de México podrían recibir una protección jurídica reforzada frente al crecimiento urbano, la contaminación y el riesgo de pérdida de conocimientos ancestrales.
La diputada local del PVEM Paulina Pérez Córdova presentó una iniciativa en el Congreso capitalino que busca colocar al patrimonio biocultural en el centro de la protección ambiental de la ciudad y dotar de mayores herramientas a las autoridades para actuar cuando éste se encuentre amenazado.
“Quieren borrar del mapa nuestro campo, nuestras semillas y nuestra memoria”, advirtió la legisladora.
La iniciativa busca reconocer expresamente a las semillas nativas no modificadas y las prácticas agrícolas tradicionales como patrimonio biocultural de la Ciudad de México.
El planteamiento incluye la protección de cultivos como maíz, frijol, chile, calabaza, amaranto y nopal, productos que no sólo forman parte de la alimentación cotidiana, sino que están ligados a la historia y a la identidad de numerosas comunidades y pueblos originarios de la capital.
Pérez Córdova advirtió que el crecimiento de la mancha urbana y la presión inmobiliaria representan una amenaza cada vez mayor para las zonas rurales.
“La ciudad está creciendo, pero el campo está desapareciendo”, señaló.
La propuesta también abre otro frente de gran relevancia: la defensa del patrimonio genético. La diputada plantea proteger el material desarrollado y conservado por generaciones para impedir su apropiación privada, además de crear un banco de material genético que contribuya a su preservación.
A ello se suma la propuesta de prohibir la siembra de semillas transgénicas en territorio de la Ciudad de México.
Para la legisladora del Verde, perder una semilla nativa significa mucho más que la desaparición de una variedad agrícola.
“No se trata solamente de defender plantas, se trata de defender nuestra identidad”, aseguró.
Pérez Córdova sostuvo que cada semilla concentra conocimientos acumulados durante generaciones: desde técnicas para trabajar la tierra hasta prácticas comunitarias, tradiciones y formas de producción que siguen presentes en las zonas rurales de la capital.
La iniciativa también plantea ampliar las atribuciones de la PAOT para atender denuncias por posibles afectaciones al patrimonio cultural, natural y biocultural y actuar ante proyectos u obras que puedan dañarlo.
La propuesta contempla incluso medidas de suspensión o clausura cuando una obra represente una afectación al patrimonio protegido.
Con esta iniciativa, Paulina Pérez busca llevar al Congreso capitalino una discusión que cobra fuerza conforme avanza la urbanización: hasta dónde puede crecer la Ciudad de México sin sacrificar el campo que todavía sobrevive dentro de ella.
Para el PVEM, la respuesta pasa por blindar legalmente las semillas, los cultivos y los saberes tradicionales antes de que la expansión urbana convierta en recuerdo una parte de la historia viva de la capital.






