Por Arturo Gutiérrez
– Al asumir la Presidencia de la Mesa Directiva, la diputada Olivia Garza prometió escuchar a todas las fuerzas políticas, pero dejó una advertencia: dialogar no significará negociar el cumplimiento de la ley.
CIUDAD DE MÉXICO, 1° septiembre 2026.— No fue el tradicional discurso de agradecimientos para tomar posesión, recibir aplausos y pasar al siguiente punto del orden del día.
Olivia Garza de los Santos aprovechó su llegada a la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso capitalino para fijar públicamente las reglas con las que pretende conducir uno de los espacios políticos más intensos de la Ciudad de México.
Y lo hizo con una sucesión de frases dirigidas tanto a la mayoría como a la oposición.
“Escucharé a todos, pero no beneficiaré a nadie”, afirmó.
La legisladora panista sostuvo que su origen partidista no determinará la imparcialidad de sus decisiones. Ésta, argumentó, tendrá que demostrarse mediante su conducta y aplicando las mismas reglas a todas las fuerzas políticas, incluso cuando hacerlo resulte incómodo.
“No se demuestra imparcialidad renunciando a una identidad política. Se demuestra respetando la ley por encima de cualquier interés partidista”, señaló.
Garza llega a la Presidencia en un momento particularmente político para Donceles. Morena y sus aliados buscarán avanzar con su agenda legislativa, mientras la oposición intentará colocar sus propios temas y frenar aquello que considere contrario a sus posiciones.
En medio de esa disputa estará la Mesa Directiva.
La nueva presidenta adelantó que garantizará que las mayorías puedan construir decisiones y que las minorías tengan derecho a “participar, argumentar, disentir y ser escuchadas”.
Pero puso límites para los dos lados.
“La fuerza de los votos no puede convertirse en abuso y el derecho a disentir no puede transformarse en obstrucción”, afirmó.
También dejó claro que no pretende encabezar una Presidencia meramente testimonial.
“La Presidencia será prudente, pero no indecisa. Será abierta, pero no permisiva. Será respetuosa, pero no renunciará a su autoridad”, advirtió.
Uno de los mensajes políticamente más relevantes llegó cuando habló de las presiones que inevitablemente acompañan las decisiones parlamentarias.
“No prometo que todas sus decisiones serán compartidas; prometo que estarán fundadas. No prometo ausencia de confrontación; prometo reglas claras para conducirla. No prometo complacer a todos”, expresó.
Y remató con una definición que podría convertirse en la prueba central de su gestión: “Dialogar no significa negociar el cumplimiento de la ley”.
El discurso coloca alta la vara para la propia Olivia Garza.
Porque a partir de ahora cada discusión polémica, cada interpretación del Reglamento y cada choque entre Morena y la oposición será contrastado con las palabras pronunciadas al asumir el cargo.
La diputada prometió ser presidenta de todo el Congreso y ejercer el cargo “sin favoritismos, sin excesos y sin debilidad”.
Donceles tendrá tiempo suficiente para comprobarlo.
La batalla legislativa rumbo a 2027 apenas comienza y Olivia Garza ya puso sus reglas sobre la mesa.








