Por Arturo Gutiérrez
- El Primer Parlamento de Comercio Popular pone sobre la mesa una discusión incómoda pero inevitable en la capital: cómo ordenar calles y espacios públicos sin golpear el sustento de comerciantes, tianguistas y locatarios.
CDMX, 29 agosto 2026.- La Ciudad de México comenzó a discutir uno de sus problemas cotidianos más visibles: qué hacer con el comercio popular y cómo regularlo sin convertir cada decisión en un conflicto entre autoridades y vendedores.
El Congreso capitalino inauguró el Primer Parlamento de Comercio Popular de la Ciudad de México 2026, donde comerciantes, tianguistas, locatarios de mercados, productores, artesanos y representantes de cooperativas podrán plantear directamente sus propuestas a legisladores y autoridades.
La apertura del encuentro fue encabezada por la diputada Judith Vanegas Tapia, quien aseguró que el propósito es escuchar las experiencias de quienes viven del comercio y convertir sus propuestas en insumos para modificar políticas públicas y el marco jurídico de la capital.
Pero uno de los mensajes políticos más relevantes lo lanzó la diputada Diana Sánchez Barrios: la relación entre el gobierno y el comercio popular debe dejar de girar exclusivamente alrededor del control y los operativos.
La apuesta, dijo, debe ser el diálogo, la responsabilidad y un “ordenamiento democrático” de esta actividad.
El comercio informal vuelve al centro de la discusión
El debate impacta directamente a millones de capitalinos.
En prácticamente todas las alcaldías existen tianguis, mercados, concentraciones comerciales, vendedores en vía pública y productores que dependen de estos espacios para generar ingresos.
Al mismo tiempo, vecinos y peatones reclaman banquetas libres, movilidad, limpieza, seguridad y reglas claras para evitar que calles completas terminen ocupadas sin orden.
Precisamente ahí está el desafío que enfrentará el Parlamento: encontrar un equilibrio entre el derecho al trabajo y el derecho de todos a utilizar el espacio público.
La diputada Xóchitl Bravo Espinosa, coordinadora de Morena en el Congreso local, afirmó que por primera vez la tribuna de Donceles escuchará directamente a quienes se dedican al abasto popular.
El Parlamento analizará propuestas sobre regulación del espacio público, derecho al trabajo, seguridad, desarrollo económico, abasto de alimentos, inclusión social y no discriminación.
¿Foro para la foto o cambios de fondo?
El verdadero resultado, sin embargo, llegará después.
Los comerciantes podrán hablar y entregar propuestas, pero el éxito del ejercicio dependerá de que los diputados conviertan esas demandas en modificaciones reales a leyes, programas y mecanismos de regulación.
La titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Manola Zabalza, defendió que el comercio popular debe entenderse también como una actividad ligada a la justicia económica, la dignidad del trabajo y la posibilidad de acceder a mejores condiciones de vida.
La discusión ya está abierta.
Ahora el Congreso tendrá que demostrar si este Parlamento será solamente una inédita fotografía de comerciantes ocupando las curules de Donceles o el comienzo de nuevas reglas para ordenar el comercio sin criminalizar a quienes viven de él.







