Por Dana Rodríguez
Ciudad de México, 6 de agosto de 2026.- La controversia por las estatuas de Fidel Castro y Ernesto «Che» Guevara volvió a encender la confrontación política en la alcaldía Cuauhtémoc. La diputada Diana Sánchez Barrios acusó que existe la intención de utilizar estos monumentos como una herramienta de negociación económica, situación que calificó como inadmisible.
La legisladora sostuvo que el patrimonio histórico de la Ciudad de México «no es una mercancía» y advirtió que ninguna autoridad puede disponer de bienes públicos con criterios ideológicos o presupuestales.
«Los gobiernos deben conseguir recursos mediante los mecanismos que establece la ley, no negociando bienes que pertenecen a todas y todos los capitalinos», afirmó.
Sánchez Barrios insistió en que retirar o cuestionar la permanencia de las esculturas representa una visión limitada de la democracia, pues, dijo, las sociedades democráticas no eliminan los capítulos incómodos de su historia, sino que los preservan para fomentar el análisis y la reflexión ciudadana.
La diputada también lanzó una crítica directa contra la alcaldesa de Cuauhtémoc al asegurar que mantiene una postura alineada con la «derecha reaccionaria internacional», lo que, afirmó, se refleja en su oposición a causas progresistas y movimientos sociales.
Asimismo, recordó que la Ciudad de México ha sido históricamente un refugio para la libertad de pensamiento y la pluralidad política, por lo que consideró que modificar el patrimonio cultural por razones ideológicas enviaría un mensaje de intolerancia.
El posicionamiento reaviva uno de los debates más polarizantes en la capital: la permanencia de monumentos vinculados a personajes históricos controvertidos y el papel que deben desempeñar los gobiernos locales en la conservación del patrimonio público, una discusión que promete seguir generando fuertes confrontaciones políticas en la Ciudad de México.








