¡Los Ojos de la Capital!
Por HHR
Ciudad de México, 23 marzo 2026.- Sin debate, sin ruido y sin explicación convincente, Morena consumó el relevo legislativo tras la salida de Fernando Zárate: Ángel Augusto Tamariz Sánchez ya es diputado.
La narrativa oficial habla de experiencia, compromiso y continuidad en la “transformación”. Pero fuera del discurso, la lectura es más cruda: la curul tenía destinatario desde el inicio.
El arribo de Tamariz no sorprendió a nadie dentro del círculo político. Su cercanía con estructuras de poder en la alcaldía Álvaro Obregón y su paso por áreas estratégicas del gobierno lo colocaban como pieza lista para entrar en cuanto se liberara el espacio, pero él no tenía la intención de asumir la diputación.
El problema no es quién llega, sino cómo llega.
La designación exhibe nuevamente el control vertical dentro de Morena, donde las decisiones clave parecen tomarse lejos de la militancia y aún más lejos de la ciudadanía. La bancada, bajo la coordinación de Xóchitl Bravo, optó por el discurso de unidad, evitando cualquier explicación sobre el proceso.
Mientras tanto, la narrativa de combate a las viejas prácticas políticas vuelve a tambalearse. Porque si algo quedó claro con este movimiento, es que en la 4T también hay relevos “planchados”.
Y así, sin resistencia ni sorpresa, Tamariz ocupa la curul. La duda ya no es si debía llegar… sino quién decidió que llegara.






