Por Dana Rodríguez
CDMX, 30 diciembre 2025.- Álvaro Obregón se convirtió en la primera alcaldía del continente americano en poner un satélite en órbita.
El dato suena espectacular, pero no responde la pregunta central: ¿en qué mejora esto la vida diaria de la ciudadanía?
Sin cifras claras, sin evaluación independiente y sin rendición de cuentas, el MXÁO-1 se suma a la lista de proyectos públicos más exóticos y fuera de la realidad que viven los habitantes de Álvaro Obregón.
La historia reciente ofrece paralelismos incómodos. Las escaleras eléctricas promovidas por Layda Sansores también fueron defendidas como obras transformadoras, aunque con el tiempo quedaron marcadas por su alto costo y escaso impacto social.
Hoy, el satélite de Álvaro Obregón enfrenta el mismo riesgo: ser recordado como una inversión onerosa que no resolvió prioridades básicas, pero que sí le llenaron las bolsas a sus autoridades.
Mientras el gobierno celebra un “logro histórico”, vecinos siguen esperando soluciones tangibles. Porque la innovación no se mide por la altura que alcanza un satélite, sino por la profundidad con la que atiende los problemas reales de la gente.




