Por Dana Rodríguez
CDMX, 03 diciembre 2025.- Durante la mesa de trabajo con la Comisión Presupuesto del Congreso Capitalino, la presidenta de la CDHCM reconoció un problema que la institución ha intentado minimizar durante años: la incapacidad para contener o documentar con precisión las crecientes violencias en las manifestaciones.
González Saravia admitió que grupos violentos sin agenda política han rebasado la capacidad de observación de la Comisión, dificultando distinguir violaciones a derechos humanos durante las protestas.
La declaración, aunque honesta, expone el flanco más débil de la CDHCM: un organismo creado para defender derechos fundamentales, pero que se encuentra rebasado por la realidad. A esto se suma el señalamiento de la diputada Valentina Valia Batres Guadarrama (Morena), quien advirtió que el derecho a la protesta vive un “riesgo significativo” y recordó casos recientes de represión en Álvaro Obregón.
González Saravia aseguró que el presupuesto 2026 permitirá fortalecer capacidades de mediación, restitución de derechos, investigación y diálogo social. Sin embargo, la propia explicación de los capítulos del gasto 2025 deja claro que la mayor parte del presupuesto se absorbe en capítulo 1000, es decir, en nómina.
El margen para invertir en innovación, prevención y operación real es mínimo.
El discurso final de la presidenta apeló a la cooperación con el Congreso para “seguir construyendo” la institución. Pero la lectura crítica es inevitable: la CDHCM necesita más que coordinación; necesita replantearse para no quedar como un observador pasivo de la crisis de derechos humanos en la ciudad.






