Por: Dana Rodríguez
CDMX, 21 agosto 2025.- Con un discurso basado en las enseñanzas de Andrés Manuel López Obrador y el lema “más territorio, menos escritorio”, el diputado Juan Rubio Gualito justifica una política de apoyos esporádicos y simbólicos en lugar de impulsar reformas o gestiones de largo alcance.
El ejemplo más reciente: una rifa de mochilas en el Distrito 22 de Iztapalapa, una de las zonas con mayores carencias de la Ciudad de México. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Iztapalapa concentra altos índices de pobreza urbana, lo que hace aún más cuestionable el uso de mecanismos como sorteos para cubrir necesidades tan básicas como útiles escolares.
Lejos de presentar un programa sistemático o una propuesta legislativa que garantice estos insumos como parte del gasto educativo, el diputado optó por un evento anecdótico que beneficia a menos del 4% de los participantes y se difunde como un gran logro social.
Esta práctica, que roza el populismo electoral, normaliza la precariedad y convierte derechos en premios. Mientras tanto, el aparato legislativo permanece ausente en lo que respecta a soluciones estructurales.
El verdadero compromiso con el pueblo no se mide en transmisiones en vivo ni en sorteos, sino en políticas públicas reales que cambien vidas.





